Antonio José Bolívar Proaño vive en El Idilio, un pueblo de la Amazonia. En compañía de los indios shuar, ha aprendido a conocer las leyes de la selva y también a respetar a los indígenas y los animales que la pueblan. Luis Sepúlveda (Ovalle, Chile, 1949) nos dibuja una documentada visión de la región amazónica para oponer dos mentalidades:
- La mentalidad del hombre blanco: la del gringo, el blanco o el ecuatoriano que ya está “civilizado”. Su base es el capitalismo y está representado por el buscador de oro o esmeraldas, el explotador de petróleo, los madereros, el gringo que va a cazar por diversión a la selva. Esclavizados por el trabajo (!!Qué tontos!!, se ríen los indios), por la codicia, por las normas (los impuestos, el matrimonio, la posesión de la tierra), explotan la tierra que habitan sin conocerla y sin respetarla, se envilecen con la bebida, no respetan ni siquiera a los muertos… “Hurgan en el cuerpo de la selva”, destruyendo, rompiendo la intimidad de los indígenas y ejerciendo la violencia.
- La mentalidad del indígena: libres, entre ellos no existe el sentido de posesión (ni de la tierra, ni de la pareja…), aman con libertad, utilizan las drogas pero sólo como parte de un rito controlado, son capaces de determinar o decidir su propia muerte, respetan al enemigo, usan de la naturaleza pero sin esquilmarla…
Frente a esa dicotomía, el protagonista se decanta por la mentalidad indígena aunque, para su propia vergüenza, en ocasiones se comporta como un blanco. Los shuar ya se lo advierten: Antonio José “es como uno de ellos pero no es uno de ellos”.
Con una visión quizá un poco idealizada Sepúlveda escribe una novela inolvidable sobre la codicia y la estupidez y la soberbia del hombre blanco, una novela ecologista, y un canto al valor de la literatura (las novelas de amor) como elemento de evasión ante una realidad vacía.
————————————————————————————–
En el Taller, la novela, en general, gustó mucho, aunque a algunos no les gustó su maniqueismo y les resultó complicado el lenguaje (el autor usa muchos americanismos). Para apoyar el comentario se distribuyó también la famosa carta del jefe Seattle al presidente de los EEUU cuando les propusieron comprar sus tierras (podéis leerla aquí).
En la reunión se habló un poco del tema central y dos de los asistentes nos contaron que ellos estuvieron en esa zona de Ecuador que se describe y que la novela les pareció muy realista. Se habló también de la visión que tenemos en la actualidad del indígena americano, de la forma en que ellos están evolucionando (a ellos también les gusta tener un radiocasette, nosotros no vestimos como nuestros abuelos ¿Por qué tienen que seguir ellos yendo desnudos?…) Quizá al final, aunque ahora no los veamos como “salvajes”, sigamos queriendo decidir por ellos… Gustó mucho la pasión del protagonista por las novelas de amor… acabamos hablando (no es la primera vez) de Corín Tellado (todos los caminos llevan a ella
).
La conversación discurrió esta vez por mil derroteros. La novela no trata en ningún momento de religión, pero ese hecho llevó a hablar del papel de los misioneros en esos lugares. Y hablamos de viajes por el tercer mundo, y de Ecuador, y de si es seguro viajar a ese tipo de países… y de mil cosas… como siempre, de mil cosas
………………………………………………………………………………………….
PRÓXIMA LECTURA: El maestro de Petersburgo de J.M. Coetzee. 3 de diciembre.





Bernardo Atxaga escribe en una lengua minoritaria, el euskera, una lengua que es una joya, un patrimonio cultural y lingüístico interesante por su excepcionalidad, y en la “autobiografía” final nos cuenta la dificultad de escribir en vasco, por las limitaciones del idioma, por la escasa tradición literaria con la que se encontraron los narradores contemporáneos en esa lengua. Obabakoak nos ha servido para saber un poco más de la historia (al parecer escasa) de esa literatura y para conocer el gran mérito que autores como Atxaga han tenido al intentar defender esa lengua desde la más absoluta modernidad.
El sanador de caballos / Gonzalo Giner
Todos los años, en verano, entran en la biblioteca un tipo de usuario muy particular. Son usuarios de paso, personas que están haciendo el Camino de Santiago (la ruta del Norte) y que entran a la biblioteca a buscar información sobre el camino, alojamiento, transportes, dónde comer… etc. Este tipo de usuarios nos gusta mucho pues normalmente se acaba entablando con ellos alguna charla interesante. Muchos de ellos son extranjeros y las conversaciones son una mezcla de idiomas, normalmente un inglés “regulero” mezclado con español y con cuatro palabras de su idioma. Hoy ha pasado por aquí un chico italiano y hemos aprovechado para hacerle una entrevista de las nuestras, de esas que sirven para dejar constancia de lo más importante que existe en la biblioteca: los usuarios, aquellos para los que trabajamos y que son los que realmente hacen uso de la lectura, la información y la cultura y dan sentido a nuestro quehacer diario. Podréis leerla la semana que viene pero os adelantamos que nos ha servido, por ejemplo, para ver que visión tiene un italiano de la literatura española, qué se lee en Italia…


Durante todo el mes de junio, en la Biblioteca de Piedras Blancas, os exponemos las mejores novelas cortas y las mejores recopilaciones de cuentos.
- ¿Para qué crees que te sirven los libros? ¿Y para qué crees que pueden servir en general?