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Retrato del artista adolescente de James Joyce

Posted by bibliopiedras en marzo 28, 2011


Hay que reconocer que no es del todo fácil acercarse a James Joyce. Sin llegar a la complejidad del Ulisses en el Retrato del artista adolescente encontramos un monólogo interior lleno de descripciones minuciosas, cambios de estilo, un lenguaje al mismo tiempo poético y en ocasiones difícil, profundos debates ideológicos… en conjunto resulta una novela densa. No cabe duda, sin embargo, de que en esa densidad también contiene fragmentos impresionantes, sorpresas y una serie de características que hacen que su lectura merezca absolutamente la pena.

Para empezar nos encontramos con un protagonista, Stephen Dedalus, que presenta claros referentes autobiográficos del autor y que es un personaje realmente interesante: un personaje que evoluciona a lo largo de la obra, un hombre que observa y analiza la realidad y que a pesar de la presión social es capaz de ser independiente, de tomar su propio camino.

Por otro lado, en la novela se nos describe su infancia, adolescencia y primera juventud y en esa descripción se adentra en un mosaico muy rico: una familia, una educación, unos colegios e instituciones de enseñanza, una religión, una universidad, un ambiente, un país, todo lo que marcó al autor y lo que le hizo ser el hombre y el escritor que llegó a ser. Este mosaico está lleno de escenas maravillosas, de pasajes tan bien escritos, de apreciaciones tan profundas que resulta muy atractivo.

Una de las cosas que llama la atención es la forma en la que muestra la idiosincracia del pueblo irlandés. Joyce rechaza el modelo de comportamiento y de pensamiento que se le quiere imponer, paradógicamente es, sin embargo, el escritor que mejor ha reflejado el espíritu de Irlanda. Así, está muy bien expuesta la importancia de la religión en la sociedad irlandesa, también la formación del espíritu nacionalista, las interrelaciones entre nacionalismo y religión y el carácter derrotista del pueblo irlandés, todos ellos rasgos frente al los que él se rebela especialmente.

En definitiva Joyce realiza una amplia reflexión sobre la realidad, nos cuenta de donde viene y por qué decidió elegir la soledad, por qué prefirió irse de su país. La obra es una auténtica declaración de principios: “Me has preguntado qué es lo que haría y qué es lo que no haría. Te voy a decir lo que haré y lo que no haré. No serviré por más tiempo a aquello en lo que no creo, llámese mi hogar, mi patria o mi religión. Y trataré de expresarme de algún modo en vida y arte, tan libremente como me sea posible, tan plenamente como me sea posible, usando para mi defensa las solas armas que me permito usar: silencio, destierro e inteligencia”.

Por último hay que destacar la importancia de Joyce en la historia de la literatura universal. El autor renueva completamente la novela y desarrolla nuevas estructuras y recursos literarios que tendrán una enorme influencia en la narrativa del siglo XX.

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Recuerdo que en los primeros tiempos del Taller de lectura, algunos integrantes comentaban que las lecturas no eran tan “ligeras” como lo que ellos leían habitualmente (todas son preciosas y fáciles de leer pero no son simplonas, eso es verdad). Sorprende por eso que ahora, ante una obra verdaderamente compleja no sólo no se asusten sino que sean capaces de disfrutarla y de ver sus valores aparte de que guste más o menos. Parece que leer buena literatura empieza a despertar el interés por saber más, por descubrir otras cosas, los lectores empiezan a hacerse más exigentes.

Retrato del artista adolescente no es un libro para pasar el rato pero sí es una buena lectura para la reflexión. En el Taller de lectura se trataron muchas cuestiones, se rememoraron (con pesar) los tiempos en los que se pegaba a los niños en el colegio, se habló de la historia de Irlanda, se señalaron episodios concretos como el sermón en el que se describe el infierno o la preciosa escena en la que Stephen sale del mar y se enamora de una muchacha, se habló especialmente del personaje, de este Stephen Dedalus en el que se reconoce al alter ego del autor.

La novela remitió esta vez a las versiones cinematográficas de sus obras (una excelente, Dublineses (Los muertos) y dos antiguas Retrato del artista adolescente, Ulises). También a otras novelas sobre la adolescencia: El guardián entre el centeno de Salinger o El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon.

A pesar de que ha sido una lectura difícil hemos quedado en leer juntos el relato Los muertos (del libro Dublineses). Algún día (hemos dicho no sé si con firme convencimiento), algún día, quien sabe, puede ser, quizá, ya veremos, dentro de un tiempo… algún día igual alguno de nosotros se atreve con el Ulises😉

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